Periodismo 0.0
Resulta curioso advertir cómo muchas veces los que menos saben son los que más se dejan arrastrar por las modas y modos de ejercer su profesión. No cualesquiera, sino aquellos que se han diversificado. Me refiero con esto a la estupendísima forma que desde hace unos años han adoptado algunos periodistas a la hora de llevar a cabo su tarea, esto es, informar, comunicar, ganar dinero, mentir –incluso- o asistir a numerosas fiestas. Sí, señores, aunque no lo crean, hoy toca autocrítica: voy a repasar un par de hechos que han aparecido en la televisión estos días, ¡y no saben la osadía que cometo siendo periodista! ¡Quién les iba a decir que alguien de este gremio iba a examinarse! Y es que ya sabemos todos que, por lo visto, otra de las modas es defender lo bueno y lo malo a rajatabla y nunca pararse a pensar. Valga como ejemplo el asunto Telma Ortiz: la mayoría de medios de comunicación (o sus portavoces) se empeñaban en decir que las medidas cautelares solicitadas por la hermanísima eran un atentado contra la profesión. Pero, curiosamente, nunca se pararon a valorar que muchos profesionales –periodistas, fotógrafos, contertulios- la han estado persiguiendo las veinticuatro horas del día –y sin exagerar- durante sus meses de embarazo. Tampoco opinan acerca de la persecución que sufrió la Infanta Elena tras separarse del Duque de Lugo. ¡Nadie ha dicho una palabra sobre la presencia de los periodistas y reporteros en la puerta del colegio de sus hijos, que estuvieron casi dos meses, día si, día también, y a la misma hora! Nadie. 
No me parece de recibo alegar que “estos personajes ya saben lo que hay” o “son personas públicas y tienen que tragar” y tan suculentas y manidas excusas. No. Ya está bien de autojustificarnos a nosotros mismos, solo pido un poco de reflexión ante lo que estamos haciendo. Una simple pregunta: ¿realmente hay que buscar buenos y malos? Dos, mejor que una: ¿hay que esperar a que una mujer demande ante un juzgado para replantearnos nuestras rutinas de trabajo?
El segundo ejemplo viene a colación a raíz de la boda de Leticia Jiménez-Arnau, hija del periodista de nombre Jimmy y de Merry Martínez Bordiú, nieta de Francisco Franco. La ceremonia se celebró en el Pazo de Meirás, que fue entregado a Franco en su momento y hoy en día parece que tiene todas las papeletas para ser devuelto al pueblo gallego. Un programa de televisión sacó de su plató a una de las colaboradoras y la mandó, micrófono en mano, a una fiesta. La periodista, mostrando su mejor sentido de la objetividad periodística, preguntó a Carmen Franco, hija del generalísimo: “¿No está harta de que esos pelmazos sigan pensando en expropiarles el Pazo?”. Y lo coronó con otra frase: “Todo el mundo cree que es una medida disparatada”. No pude creerlo. ¡Y eso que la mujer en cuestión no tiene precisamente diecinueve años y sigue estudiando! Emplear la palabra “pelmazo” en una pregunta denota una falta de diligencia profesional digna de ser analizada. ¿Dónde quedó la imparcialidad? Pero es que, para colmo, redirige la pregunta empleando el sujeto “todo el mundo”. ¿Y a mí quién me ha preguntado? Por si la respuesta no era la que ella quería escuchar –y grabar-, encima le estampa en la cara unos datos estadísticos que ella misma ha elaborado en su mente. En su mente y, por cierto, en ese mismo momento.
Algunos me dirán que soy muy crítico, que por edad no tengo derecho a opinar o que, simplemente, resulto molestamente idealista. Seré todas esas cosas, pero al menos he tomado la vía de pensar sobre lo que realmente importa, a saber, el rumbo de una profesión que, pese a lo que veo y no me gusta, adoro.
3 comentarios:
Creo que en lo relativo a la Casa Real y aledaños lo dije todo en mi blog en la entrada "Derecho a Informar" sobre Telma Ortiz. Pero resumiendo: es una familia que tiene su razón de ser como icono y representación, es decir, les va en el sueldo estar en la palestra. Y quien acepta entrar a formar parte de ella, se atiene a todas esas reglas, para bien o para mal. (Asistir a actos oficiales, "oficializa" esta aceptación)
Si les resulta agradable o no, es algo que no me pregunto, como tampoco de qué viven o cuánto pueden llegar a disfrutar estando siempre en la primera fila de los espectáculos y acontecimientos donde el resto de los mortales no accedemos ni de chiste.
En lo que se refiere a la arbitrariedad y el baboso de algunos periodistas... en todas la profesiones cuecen habas, pero no se muestra en el escaparate.
Disiento, Iñigo.
Hola Almudena,
Muchas gracias por acercarte por aquí, la verdad es que todo el mundo está out. Entiendo lo que dices y sé que en otras profesiones también se cometene errores que "no se airean en un medio como la tele", pero mi texto solo pretendía hacer esa autocrítica que creo, hace falta. Ni todos los malos son tan malos ni todos los buenos tan buenos, solo es eso. De todos modos, tampoco estoy de acuerdo en eso de buscar un bueno y un malo.
Hablamos.
Un abrazo,
Íñigo
No me des las gracias por "estar"... ¡Compadécete de mí! Ya me hubiera gustado ser del grupo de los "out" pero ¿Sere de los "in"?... No creo. Sencillamente curro ¡Qué te voy a contar que no sepas!
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