Vayamos al cine en verano
Leyendo, bien. Viendo cine, sospechoso y paradójico. Hoy dedicaré mi reflexión a aquellos que no ven cine minoritario porque "es demasiado especial y se aburre uno en seguida". Respeto la decisión de muchos de solo compran entradas para ver películas comerciales (casi siempre, con origen en Hollywood). Ahora quiero expresarme y reclamar lo que es nuestro. Las últimas semanas he visto dos películas, algo raro, pues en esta época del año no suele gustarme demasiado la oferta de las carteleras. Por un lado, Nevando voy (Maitena Muruzábal y Candela Figueira, 2008), un filme de bajo presupuesto y centrado en la condición humana. No se asusten: el sabor de boca termina por ser optimista. Por otro lado, elegí, con esperanza, Mamma Mia! (Phyllida Lloyd, 2008). Ya pueden imaginarlo: Meryl Streep estupenda, porque es una muy buena actriz, no porque la película, a mi modo de ver, sea precisamente buena. Me quedé sin palabras, pero es que no hacían falta, porque podía quedarme con el título para definirla en su esencia.
Nevando voy es una fábula urbana sobre las relaciones entre personas. Un joven aficionado a los coches, una madre de familia de mediana edad y una chica que odia estudiar cruzarán sus vidas con el jefe que velará por sus nóminas en una fábrica situada a las afueras de Pamplona. Cómo viven sus vidas privadas, las relaciones familiares, sus anhelos, sus miedos y la capacidad de mantener la esperanza cuando todo parece torcerse son asuntos que hacen a esta modesta (pero rica) producción un estreno digno de las mejores salas. Si a esto sumamos que las directoras son debutantes, solo encuentro más razones para comprar la entrada. La pena es que, por su naturaleza, no llegue a tantos exhibidores como debería y sería justo. Aunque, vistas las preferencias que denotan las cifras de taquilla en España -acostumbradas al superávit con títulos como Torrente o Mortadelo y Filemón-, no resulta difícil comprenderlo.
La comedia musical nunca ha sido un género que me atrayera especialmente. Pero es que Mamma Mia! no pertenece a ese género, sino al de híbridos entre la telenovela Yo soy Bea, High School Musical y un pretendido y no conseguido argumento central basado en el caso "quiero encontrar a mi veradero padre" de cualquier talk-show mañanero. Ni Streep, con una más que lograda actuación, salva la historia, qué le voy a hacer, tengo que decirlo. El filme entretiene por las canciones y alguna salida de tono de tal o cual personaje, pero es de las más fácilmente olvidables, esto es, película de verano en su más estricto sentido. Para colmo, la alargan al final con una actuación musical de los protagonistas que no viene a cuento para que no se note demasiado su carencia de argumento sólido. No al final, mejor dicho, tras los títulos de crédito.
Todas son películas, comparten cartel en los cines y la entrada, injustamente, cuesta lo mismo. Para no caer en la cuenta, creo que el verano que viene esperaré a septiembre para no equivocarme. Aunque nunca perderé la esperanza, de poder decir "vayamos al cine en verano".





