miércoles 21 de septiembre de 2011

La genial piel que habita Almodóvar

Creo que tres adjetivos definen bien la nueva película de Pedro Almodóvar: genial, perturbadora, terrorífica. La piel que habito es, al mismo tiempo, una película del director manchego, muy sui generis, y un perfecto producto de suspense de calado más que internacional. Me explico: aunque a priori pueda parecer una típica película europea centrada en un drama existencial y universal, tanto en fondo como en forma conserva las marcas de identidad almodovarianas. Esta vez, eso sí, llevadas al extremo de la mano de una historia de terror psicológico tremendamente provocador. 

Dos preguntas clave: 
 ¿Por qué es una película que traspasa fronteras y que puede ser disfrutada igualmente aquí que en cualquier rincón del planeta? Por su género, el suspense, y el cuidadísimo tempo, que solo deja espacio al sentimiento de quedarse pegado a la butaca.
¿Qué queda del Almodóvar de Volver o Los abrazos rotos? Todo, especialmente en la forma. La piel que habito es una película que se desvela por pequeños capítulos, retazos por personaje y en cada escena. Hasta la mitad del filme, la poética no empieza a reconstruir la trama y dar luz verde a esas sutiles explicaciones que tanto le gustan al director.
Y tres: ¿Qué queda por decir? Que tanto Antonio Banderas, protagonista, como la siempre elocuente Marisa Paredes visten una historia en la que Elena Anaya se destapa como el verdadero descubrimiento. Blanca Suárez, por cierto, debería hacer más cine.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una gran película! tan bien narrada que te mantiene de principio a fin pendiente de ir enlazando la historia y hasta su desenlace conservas la intriga a flor de piel...

Íñigo dijo...

Intriga, esa es la palabra con la que me quedé yo. Es alucinante el poderío poético de esta película.
Gracias, anónimo.
Saludos

evaxxi dijo...

Hola, Íñigo. ¿Así que te gustó? A ver si la veo y comentamos. Un abrazo y sigue bien.