El cine tiene la capacidad de, en muchas ocasiones, rescatar esos temas universales que siempre admiten un nuevo enfoque. Este es el caso de Criadas y Señoras (titulada originalmente 'The help' y basada en la novela de Kathryn Stockett), en la que su director, Tate Taylor, esboza una historia acerca de las tremendas diferencias raciales de la Norteamérica de los años sesenta. Skeeter (Emma Stone), una recién licenciada en Periodismo de la buena sociedad de Mississippi, regresa a su tierra para cumplir el sueño de convertirse en escritora.
Cuando consigue un trabajo mal pagado en el periódico local, escribiendo una columna semanal sobre quehaceres domésticos, el destino la pondrá contra las cuerdas. Se despertará en ella la curiosidad y decidirá, por muchas circunstancias que no conviene desvelar, escribir un libro sobre aquellas criadas negras que siempre han sacado adelante la vida y el confort de las familias blancas.
Con este punto de partida, Taylor levanta una ficción de ritmo pausado, reflexivo, pero que no aburre ni en las escenas aparentemente más accesorias. Todo en esta película dice algo y contribuye al relato: los personajes, los ambientes, las situaciones, los pequeños detalles y una trama que comienza con un conflicto personal de la protagonista y que, de forma coherente y conveniente, se resuelve en un final tan emotivo como sugerente a nivel humano.
Lo mejor: el guión y la interpretación de una Bryce Dallas Howard espectacular.
Lo peor: casi nada. Quizá el hecho de que hayan traducido el título, pues 'The help' ('El servicio') dice mucho más con respecto a la historia general de la película. Además, algún estereotipo hay, para qué negarlo.
Foto: labutaca.net
3 comentarios:
Parece interesante, Íñigo. Gracias por la recomendación. Yo ayer fui a ver "Un método peligroso". Te ayuda a conocer un poco mejor los entresijos del psicoanálisis. Un abrazo.
¿Ah sí? Esa la tengo pendiente. Ya te contaré cuando la vea.
Un abrazo
Yo sólo he visto la película, no leí el libro. Y la película es interesante (por momentos me recordaba a la gran Tomates Verdes Fritos), aunque desde mi punto de vista, demasiado pastelona (en todos los sentidos posibles). La excusa que pone para denunciar el racismo (creo que para eso no hace falta excusa) de que el servicio utilice un cuarto de baño distinto al de los dueño de la casa, flojea un poco. Hay miles de motivos de mayor peso y menos comprensibles. Es cierto que si alguien es bueno para cuidar de tus hijos, también debería serlo para hacer sus necesidades en tu excusado, pero ¡cuanta gente no hay que es incapaz de hacer nada en un baño público o fuera de su propia casa!. Mucho más importante me parece y, apenas se esboza, el hecho de acusar a las criadas negras de robar, por ejemplo.
Publicar un comentario en la entrada