El siguiente relato ha sido publicado en la edición de diciembre de la revista Gente Grande, que edita la Asociación Bilaketa. Espero que os guste.
Leni Brogan Underground
El reino humano se
divide entre aquellas personas que hacen las cosas y quienes las ordenan. ¿Era,
quizá, su última palabra después de recorrer los amplios espacios del País de
las Maravillas? Alicia había estado allí y conocía de primera mano los extraños
y asombrosos fenómenos que se sucedían. Y Leni, tras leer sus historias, había
decidido tirarse por el agujero donde se coló la jovencita de cabellos rubios
que se aburría cuando su hermana le dictaba su clase de Historia.
Leni Brogan tenía
una cualidad digna de admiración: su impactante y permanente sonrisa. Tras
sobrevivir a la despiadada mirada de la reina y cumplir con un cometido que
todavía no tenía del todo claro, un ser absolutamente encantador asedió sus
pasos. Era Phëlda, una de las criaturas fantásticas más extravagantes que había
visto en su vida. Retirando su rojiza capa con un sofisticado golpe de brazo y
elevando sus cabellos por encima de ambas, como si tuviera un ventilador
incorporado, comenzó a hablar.
-Dime, Leni, ¿qué
haces aquí de nuevo?
-¿De nuevo? Yo
pensaba que…
-Tú pensabas, tú
pensabas... ¿Te has planteado qué significa poner las cosas ‘patas arriba’?
–interrogó Phëlda mientras sus ojos se le salían de las órbitas-. Por eso digo
que a lo mejor nada es lo que parece ni como tú lo esperas.
-Puede ser, pero
Alicia vino y… ¿Siempre jugáis a descolocar a quien osa pasar por el País de
las Maravillas? –preguntó casi sin meditar.
-¿Es tu mundo tan
perfecto como para no poder entrometerme? ¡Al cuerno! Empieza a pensar cómo
cambiar lo establecido, no hay nada que me agobie más que personajillos como tú
–espetó sin perder la compostura.
-¿Cómo soy yo?
-No sé cómo eres,
pero creo que si algo has de aprender antes de irte de aquí es lo siguiente.
Presta atención, por favor.
Phëlda comenzó su
particular viaje a la psique, a ese intromundo que todos poseemos. Y Leni vio
confirmadas sus sospechas.
-Todavía son
muchos y muchas los que creen que la vida es algo posible más allá del
convencionalismo de aquello que debemos o no debemos hacer. Algunos podemos
decir, sin quedar en peor lugar, que pasamos olímpicamente de esos preceptos
cuyo único objetivo es el control que, desde fuera, ejercen solo unos pocos.
Comprométete a ser tú, a echar por tierra todos aquellos miramientos y todas
las malas miradas que te llevaste gracias a tu capacidad para eso, para ser
como eres. Ahora llega el momento: atrévete a ser tú, a hablar por ti misma, a
opinar sin cortapisas, a no tener miedo, a no sucumbir, a no permitir que
denigren tu dignidad, a no pagar ningún precio más allá del que hay que asumir
por ser tú –relató la criatura de forma pausada.
Leni Brogan seguía
dudando acerca del reino humano, pero ya no dudaría del propio. Gracias a Phëlda
y a sus peripecias por aquellos paisajes, por fin comprendió que no estaba
loca. Y que había llegado el momento de pasar a la acción.
2 comentarios:
Me gusta. Puede ser un buen personaje para un futuro libro. En él podrías mezclar la libertad que da el recurso a la "fantasia" (tipo Alicia en el pais de las maravillas) que puede permitir decir muchas verdades tanto sobre el mundo interior de las personas como sobre el mundo exterior o social, con ese gusto que parece que tienes por ser autentico; aunque a estas alturas de la vida creo que hay que añadirle el matiz de la falta de necesidad de ser quijote y joderte la vidad contra el sistema (no sé si has leido el libro de José LUis Sampedro "el Drago", me encanto su teoria sobre "la estrategia de la termita", si quieres ya te contaré lo que recuerdo.
Un saludo
José Mª
Buenos días José Mª, ¡qué alegría recibir tu comentario!
No sé si será personaje de un futuro libro, pero en cierto modo sí que lo concebí así. El tiempo dirá, lo que sí está claro es que, por acontecimientos del pasado siglo, hoy creo necesaria una conversación de cada uno consigo mismo: para saber qué somos y qué es lo que realmente queremos hacer en nuestras vidas. Frente al sistema, el cuento reinvindica esa osadía que deberíamos tener para reconocernos únicos y no simplemente la parte de una cadena. Alicia nunca se confundió entre los seres de aquel País.
No he leído El Drago, pero lo apuntaré en mis libros pendientes. Ya comentaremos.
Saludos,
Íñigo
Publicar un comentario en la entrada