¿Qué decir de Somewhere, la última película de la directora estadounidense Sofia Coppola? Stephen Dorff interpreta a un actor de Hollywood divorciado y embebido en los excesos propios de una vida que le ha dejado sin la más mínima referencia acerca de sí mismo. Johnny Marco, además de ser una mundialmente cotizada estrella del celuloide, es padre de Cleo (Elle Fanning), con la que comparte ratos de intimidad familiar a bordo de su coche y en su apartamento del mítico hotel Chateau Marmont de Los Ángeles.
Esta película no es tan llamativa por su forma en relación a otras cintas de la directora -por ejemplo, Maria Antonietta-, sino por un contenido tan humano como artificioso. La vida de Johnny es un verdadero despropósito, pues hunde sus complejos y una vida marcada por la pérdida en avalanchas de fans, mujeres a tutiplén y litros y litros de alcohol. Tanto, que se acaba mostrando incapaz de responder a la pregunta por su propia identidad en una rueda de prensa, tal y como muestra Coppola en su guión. Un periodista le pregunta: "¿Quién es Johnny Marco?". Silencio.
El personaje que tan bien emplea la realizadora como espejo humano de su protagonista es Cleo, una joven inocente y dotada de una fuerte personalidad que le hace darse de bruces con la propia realidad, aquella que consigue el milagro: que Johnny pise verdaderamente sobre el suelo y comience a darse cuenta de que, en el fondo, también es un ser trascendente más allá del show business.
Somewhere conceptualiza la idea de identidad perdida, más tarde recuperada, pero siempre latente en cada individuo. En el fondo, la pregunta que se hace Coppola es clara: ¿qué le sucede a un inusual padre de familia cuando se comporta como un adolescente? Y digo más: ¿y si encima es él el artífice de esa vida inventada?
-Lo mejor: el revolucionario uso poético de cada frase y cada imagen.
-Lo peor: que algunos planos se hacen demasiado pesados por su extensión.
-Te gustará... si has visto Lost in translation (2003).
Foto: hollywoodnews.com

2 comentarios:
Hola, Íñigo,
Ya he visto la película y creo que tiene una destacada vena poética, como muy bien señalas. Creo que los planos estáticos, largos en el tiempo y lentos (en el montaje) contribuyen a ello, aunque ya no estamos acostumbrados a tanta lentitud.
El tema de la identidad es clave, también coincido, por la pregunta de la rueda de prensa que comentas y por la llamada final que hace (y no digo más para no fastidiar a nadie).
Un abrazote y seguimos en contacto,
Eva
Muchas gracias, Eva, Coincidimos de pleno, está claro. El cine de Sofia Coppola no está destinado a un público general y eso es algo que debemos tener en cuenta. Lejos de lo que pudiera pensarse, tiene mucho de poético y poco de comercial al nivel del 'blockbuster'.
Un abrazo.
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