martes 3 de noviembre de 2009

Directos ‘directamente’ falsos

Efrén Cuevas, uno de mis profesores durante mis años universitarios, acaba de decir en la XXIV edición del Congreso Internacional de Comunicación (CICOM), organizado en la Universidad de Navarra: "La retransmisión en directo no es sinónimo de verdad”.


A mí, ante la obviedad de la realidad y el desconocimiento de quienes no se dedican al Periodismo, solo me queda reflexionar sobre dos casos que explican la máxima:

-Por un lado, muchos periodistas trabajan a trompicones (les obligan, por supuesto) y deben cubrir infinidad de asuntos y eventos durante cada jornada de trabajo. Eso provoca que la verdad no destaque porque... ¡muchas veces ni siquiera les dan tiempo desde sus empresas informativas para documentarse bien y conocer a fondo los temas a los que tienen que enfrentarse!


-Por otro y desgraciadamente, otros periodistas movidos por el morbo (también los hay obligados), no solo no buscan la verdad, sino que incluso la evitan para hacer más vistosa y "vendible" la supuesta información que deben ofrecer a la audiencia. No obstante, como digo, muchos de estos reporteros se limitan a obedecer las órdenes de quienes están detrás de los programas.


Y, en medio de este desapacible clima, creo que conviene pensar un poco. ¿Qué ejemplos se te ocurren que ilustren la falta de veracidad en las retransmisiones en directo? ¿Cómo podemos mejorar el trabajo diario de los reporteros?


(La fotografía pertenece a la web elritmodelavida.com)

miércoles 14 de octubre de 2009

Lo más ‘IN... humano’


En las últimas horas, dos noticias referentes al mundo de la moda y las pasarelas han revolucionado el sector y han calado hondo, para mal, en la opinión pública. Chanel, a través de su diseñador Karl Lagerfeld, y Ralph Lauren, dos de las firmas de alta costura más importantes del mundo, acaban de reavivar la polémica acerca de la extrema delgadez de las modelos que actualmente protagonizan los desfiles.

Lagerfeld, entre otras perlas, se ha despachado a gusto sobre aquellas personas que critican a las modelos excesivamente delgadas: "Todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día". Para seguir con su particular oda a la falta de respeto, ha comentado que "nadie quiere ver una mujer curvilínea". Y yo le pregunto (porque el comentario sobra), ¿de veras ha hablado absolutamente con todo el mundo para conocer su opinión? ¿Cree de veras que el mundo de la moda debe seguir siendo un paraíso inalcanzable y solo apto para grandes bolsillos y personas enfermizamente delgadas? Y también afirmo, con toda la contundencia que podáis imaginar: quizá, señor Lagerfeld, algunas personas sientan envidia de otras por ser menos bellas (sin absolutizar el término, por supuesto), pero esos casos no suponen un motivo suficiente como para insultar a las madres, entre las que incluyo a mujeres honradas que pasan absolutamente de lo que ustedes llaman "medidas perfectas" (a lo que yo he querido llamar "medidas terriblemente traumáticas") y se centran, por el contrario, en que sus hijas crezcan sanas y libres de la frivolidad más denigrante.

Al otro lado de la mesa, también contamos -desgraciadamente- con el caso de Filippa Hamilton, la modelo que fue despedida por la firma Ralph Lauren la pasada primavera después de que retocaran unas fotos suyas aparecidas en una campaña publicitaria. Por lo visto, la expulsaron por ser "demasiado gorda". Nuevamente, pregunto a sus responsables: ¿creen de verdad que puede ser agradable para una joven de 23 años ver que han recortado su cuerpo considerablemente antes de utilizar las imágenes para promocionar la marca? Otra vez, sin comentarios.

Para terminar con estos bochornosos y denigrantes ejemplos de IN-humanidad, machismo y cinismo exacerbado, solo daré un dato más. En ambos casos, una palabra infinitamente desafortunada ha resonado por las cuatro esquinas: obesidad. Obesidad, un problema real, una enfermedad que desgraciadamente afecta a muchas personas, es la razón que ambas firmas han dado para defender su postura. Lagerfeld llegó a afirmar que él "no hacía tallas mayores que la 38 porque se negaba a diseñar para mujeres con sobrepeso". En el segundo caso, la modelo despedida por Ralph Lauren pesaba 54 kilos.

SIN-comentarios.

jueves 8 de octubre de 2009

Micro-Periodismo: qué somos, qué hacemos, cómo se nos valora


El Periodismo es una profesión que siempre ha estado en entredicho. Cuando los medios no han informado con veracidad, mal hecho (y lo reafirmo: mal, muy mal); cuando han dicho la verdad y eso ha supuesto desenmascarar a quienes delinquen, en cualquiera de sus formas, también mal. Incluso, en estos casos, ha sido mucho peor y el medio de comunicación siempre se ha visto como un verdadero incordio-cuasi-diabólico.

Pasando del nivel, por así decirlo, macro-periodístico (que tiene que ver con el entramado empresarial y corporativo), me gustaría reflexionar del micro, esto es, de aquel que nos compete a los profesionales en particular. Estos días he podido constatar la falta de rigor con que se nos trata dentro y fuera de las empresas informativas. Nada es generalizable y no tengo intención alguna de establecer una diferenciación maniquea, pero llevo mucho tiempo pensando sobre este asunto a raíz de una situación real que viví hace algunos años.

Durante una charla que recibimos varios estudiantes el primer día de trabajo como becarios, el director de una televisión local nos explicó algunas cuestiones importantes. La sorpresa -y aquí viene la anécdota- me cogió desprevenido cuando el sujeto en cuestión nos espetó: "Es importante que archivéis todos los vídeos que caigan en vuestras manos. Una televisión vale lo que valen sus imágenes.Y ya". Todos asentimos. Algunos, de forma peligrosamente crédula; otros, paramos de asentir un segundo después. Entonces, ¿qué somos? ¿A qué hemos venido? ¿A hacer un trabajo mecánico que nada tiene que ver con la responsabilidad y la capacidad para aprender? Fueron, simplemente, interrogantes por solucionar. Hoy, con un poco más de camino recorrido, creo que son más que eso: cuestiones fundamentales si queremos que se respete nuestra dignidad como personas y, por ende, como profesionales de la información.

A estas reflexiones se suma ahora otra experiencia que tuve hace unos días. Durante la cobertura de un congreso, varios de los responsables de los stands reservados a la venta y promoción de marcas relacionadas se negaron a ser entrevistados. También, por supuesto, a tener resonancia social y promoción (asunto por el que se habían congregado allí). "Quizá no necesiten publicidad", pensé de forma ingenuamente apresurada. "Pero, ¿acaso Coca Cola no sigue difundiendo su marca hoy en día?", rectifiqué después. Pues sí: algunos responsables se negaron a contestar a dos o tres preguntas sobre sus firmas, simple y llanamente. Como profesional, lo respeté desde el primer momento, pero salí de allí con importantes dudas sobre el funcionamiento de algunas entidades. De veras, ¿es perjudicial salir en televisión anunciando la marca que representas? Es curioso que pasen estas cosas y, acto seguido, muchas de esas empresas se quejen de que no venden o de que bajan sus ingresos. Si un periodista de televisión se pone frente a ti en un evento y te sugiere la realización de una pequeña entrevista, ¿tanto esfuerzo supone?

De ambas reflexiones, ahora concluyo y os propongo otro interrogante: si dentro de la empresa no valemos nada y fuera se nos rechaza, por el motivo que sea, ¿dónde queda nuestra dignidad personal, primero, y profesional, después?

viernes 2 de octubre de 2009

Hipocresía a gusto del ¿partido?


Tenemos que entender de una vez que la hipocresía y la falta de imparcialidad se encuentra más cerca de lo que pensamos y vemos. Hace justamente una semana, una fotografía escanzalizó a este, nuestro país. Durante la visita que el matrimonio Zapatero-Espinosa realizó a Estados Unidos, decidió fotografiarse junto a Barack y Michelle Obama acompañado por sus dos hijas, a quienes el presidente del gobierno siempre había mantenido en un segundo plano.

Podría aquí comenzar un ensayo interminable sobre las reacciones que tuvo el jefe de gobierno español y de cómo han reaccionado ante su pedido de respeto, pero no lo voy a hacer. Creo que me toca mucho más de cerca otro asunto: el del tratamiento de los medios a la noticia y la necesaria comparación en términos de protección de menores.

A mediados del mes pasado todos conocimos la noticia sobre la hija de Belén Esteban y la investigación que sobre su protección iba a abrir el defensor del menor, Arturo Canalda. Por lo visto, los continuos comentarios que su madre hace en televisión sobre ella, sumado a unas cuantas denuncias de ciudadanos particulares, provocaron que dicha autoridad tomase su decisión. Es paradójico comprobar, aunque sea otro tema, que no tuvo reparo en entrar en directo en un programa de televisión a contarlo por su propia boca. Pues bien, todos los periódicos nacionales incluyeron la noticia entre sus páginas haciendo un verdadero ensalzamiento de los valores sobre la protección de los menores en los medios de comunicación.

Antes hablaba de necasaria comparación. Y ahora digo: algunos medios contrarios al socialismo y, más concretamente a Zapatero, que defendieron a capa y espada los derechos de los menores en el caso de Belén Esteban, la semana pasada se mofaron, literalmente, de las hijas del presidente del gobierno y las utilizaron, ¡cómo no, qué buena oportunidad!, para atacar al contrario, para hacer su particular campaña-electoral-mediática. Toda una muestra de valentía, sin duda.

Entonces, ¿solo hay que defender el derecho a la intimidad de los menores cuando es algo ajeno a nuestras ideas políticas e intereses partidistas? Es obvio que algunos así lo creen.

viernes 25 de septiembre de 2009

¿Nacieron para vivir?


El juez acaba de archivar la causa contra Jaime Ferrero y Juan Carlos Vázquez, los jóvenes de Talavera de la Reina que se encargaron de poner en marcha y exhibir los restos de una verdadera cacería de gatos. Los mataron y, más tarde, mostraron los cadáveres de los animales a través de diversas fotografías en una página de Internet. Sin pensarlo, sin pudores y con total aversión hacia la sensibilidad de unos seres vivos que tuvieron la mala suerte de dar con ellos.

Aunque parezca mentira, ahora el magistrado ha decidido que no existió maltrato animal porque "se trataba de una cacería". No entiendo mucho de leyes, pero sí de sentido común y os pregunto: ¿conocéis a alquien que alguna vez haya salido de cacería y su objetivo hayan sido los felinos salvajes? Yo, absolutamente a nadie. Si no había nada irregular ni digno de castigo, en palabras del juez, ¿por qué motivo el partido político al que pertenecían decidió expulsarles de forma incondicional?

¿A qué están jugando? ¿A tomarnos el pelo? El letrado hace su trabajo y lo respeto, pero de alguna forma les ha dado la "razón legal" y la publicidad sobre este caso puede, como siempre, "alegrar la vida" -léase, animar a repetirlo- a aquellos que disfrutan con el sufrimiento de los animales, sea en la forma del caso que menciono o a ojos de todos los asistentes en una plaza de toros.

Por favor, concienciémonos y dejemos a un lado el populismo. Mejor, destruyámoslo para conseguir que ningún animal se vea abocado al dolor que les propinan aquellos que, dudosamente, nacieron para vivir.