viernes, 14 de noviembre de 2014

MP3 Musica Gratis

Una de las pocas cosas en la vida que a todo el mundo le gusta es la música, no existe persona a la cual no le guste, a unos le puede gustar el jazz, a otros en rock, a otros el clásico, a otros el blues, pero a todos le apasionas escuchar música de eso nadie puede dudar.

Uno de los mejores sitios web sobre música es fullmp3s.com, a mi en particular me gusta muchísimo por varios motivos, un diseño simple y rápido, se puede escuchar la música y si uno desea también la puede descargar sin problemas y lo mejor de todo completamente gratis.

musica gratis

Cuenta con millones de canciones disponibles en su base de datos listas para ser escuchadas o descargadas. Puedes buscar tu canción favorita, buscar a tu artista favorito o simplemente por genero musical, te da todas las opciones disponibles para escuchar música gratis.

Espero que les guste mi recomendación del día de hoy

martes, 14 de junio de 2011

15-M y Spanish Revolution: No quieren un cambio de collar, sino un perro nuevo


Poco o nada queda ya por decir y opinar acerca del movimiento 15-M, también llamado en el resto del mundo 'Spanish Revolution'. Por este motivo, yo no voy a añadir una opinión más que se sume a muchas otras, sino algo diferente.


Creo que, después de que desde élites políticas y mediáticas se haya criticado duramente este movimiento y se eche por tierra continuamente sus premisas (que, dicho sea de paso, a mí también me parecen demasiado generales y poco realistas como para llegar al debate que podría hacerlas realidad), conviene hacer un poco de memoria que sin duda recaerá con escozor sobre algunos y algunas personas públicas de distinto signo político.
Y mi pregunta es la siguiente: ¿dónde está la mano o el empujón de aquellos que un día reclamaron la indignación de la juventud y dijeron que solo ésta cambiaría las cosas? ¿Dónde ha quedado esa inquietud por rebelarse contra el sistema de una democracia que muchas veces no se ha asentado en valores como la honestidad, el respeto y el compromiso de los gobernantes de turno?
La ironía, de nuevo, se ha instalado en este país por una razón muy sencilla: mientras un grupo organizado (no voy a valorar si sus métodos son los adecuados o no, no es ese mi papel ni mi interés, sino solamente el hecho de que se haya tomado la iniciativa) ha dado un paso al frente y ha reclamado un cambio en la clase política (no un cambio de gobierno, que quede claro), muchos de los representantes políticos patrios se han dedicado, una vez más, a atribuir la indignación de la Puerta del Sol al partido contrario, es decir, han seguido haciendo aquello que se critica desde el movimiento 15-M.
Una de las protestas rezaba: "No queremos un cambio de collar, sino un perro nuevo". Efectivamente, poco o nada queda por decir.




No tengas miedo. Como un vaso que se estrella contra el suelo...


Como un vaso que se estrella contra el suelo y se rompe en mil pedazos. Así describe su sentimiento de pena Silvia (Michelle Jenner) en la última película del realizador navarro Montxo Armendáriz. 

En No tengas miedo, el director propone paradójicamente un viaje hacia la enfermedad de la mente apuntando claramente en tres direcciones pero desarrollando especialmente la primera de las que siguen: la enfermedad que poco a poco va carcomiendo por dentro a la persona que sufre los abusos, la del que los efectúa y aquella que permite a una madre hacer la vista gorda ante semejante espectáculo.





Con esta propuesta poética, la historia se centra en cómo una joven es despojada absolutamente de parte de su niñez y toda su adolescencia para convertirse prematuramente en amante y blanco de los juegos sexuales de su perturbado progenitor. El filme muestra, en definitiva, la destrucción que pueden causar los abusos sexuales en una persona que los sufre, desgraciadamente, a lo largo de los años. 

No obstante, creo que la lectura a que apunta esa primera cita que seleccioné es a una de calado propiamente identitario. En el caso de Silvia, se trata de una identidad arrebatada en pro de otra impuesta que, además, tiene la particularidad de ingertarse lentamente en el corazón y el alma de la joven.

No me gusta recomendar películas, sencillamente porque cada persona tiene sus preferencias, pero sí creo que merece la pena elogiar el trabajo de Armendáriz y su equipo por mostrar, sin tabúes y con un gran sentido del gusto estético, una realidad social transversal en el tiempo que impedirá, afortunadamente, que la denuncia de estas prácticas desaparezca.

Porque no es un fenómeno ni aislado ni coyuntural y porque la autoridad en cualquiera de sus formas muchas veces lo ha ejercido y/o permitido, digamos ¡basta ya! a esta desgraciada situación que sufren en el mundo cientos de personas.

Ahora sí, ¡NO TENGAS MIEDO a denunciar a quien abusa! 

sábado, 14 de mayo de 2011

Scream 4, una secuela poco entendida... o nada


Poco o nada se ha comprendido el contexto en que Wes Craven, uno de los directores de cine de terror más importantes de las últimas décadas, ha lanzado junto a Kevin Williamson, guionista original de la saga, la cuarta parte de Scream. ¿Por qué digo esto? Porque, en lugar de hacer un reboot (o un reinicio de la saga, con nuevos personajes y una historia completamente inédita) se han arriesgado hasta el punto de rescatar la misma esencia que despuntó desde aquel momento en que una angelical Drew Barrymore descolgó el primer teléfono (Scream). 

Quince años después de la primera parte y diez desde que Williamson se desmarcara en la tercera (algo que, desde mi punto de vista, hizo que el guion de ésta se resintiera), ha quedado patente que el interés de sus artífices era restaurar de nuevo las bases de una nueva trilogía a base de lo que realmente funcionó de la primera.





Por esto, en Scream 4 vuelven los sustos absurdos, el trasfondo de Woodsboro (un pueblecito amenazado en lugar de una universidad (2) o los estudios hollywoodienses (3)), un grupo de estudiantes, la madurez de los tres protagonistas principales y, lo mejor de todo, las continuas autorreferencias a las anteriores entregas además de al mismo cine de terror en un nuevo juego de ironía que echa por tierra los tópicos de sagas como Saw o Hostel, tan presentes en la juventud de hoy en día.
Cuando hoy una persona ajena a la saga tacha de 'mala' una película en la que su protagonista habla explícitamente de las sagas de terror (Sidney Prescott se enfrenta al asesino hablando literalmente de 'franquicia' en una de las escenas) demuestra eso: que no se acuerda o no conoce las reglas que han guiado el guion de Williamson en toda la saga. Y esto, en cierto modo, es normal teniendo en cuenta que han retomado una historia que quedó en el olvido hace diez años.
Es Scream, al margen de lo que pueda parecer, una franquicia que no deja un instante de caricaturizar el subgénero del slasher o aquel en que un asesino enmascarado va acabando poco a poco con un grupo de adolescentes. Y es, precisamente, ese tono entre burlón y sarcástico lo que hace grande a esta historia, en mi opinión.
Tráiler en español de Scream 4, vía traileraddict.


Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?), poética y épica


Caperucita Roja, ¿a quién tienes miedo? es una película que rescata, aunque solo de forma pormenorizada, el relato tradicional del que toma directamente su nombre. Protagonizada por la joven promesa hollywoodiense Amanda Seyfried y dirigida por la artífice de Crepúsculo o Los amos de Dogtown, Katherine Hardwicke, nos acerca de nuevo al ya clásico conflicto entre la colectividad y el monstruo.


Durante su visionado, es inevitable recordar imágenes de esa película -en mi opinión, infravalorada- de M. Night Shyamalan titulada El bosque, por dos razones: la poética es similar en el sentido de esa contraposición (cada imagen nos justifica la pugna fatal que siempre se salda con alguna que otra tragedia personal) y por la pura estética: Seyfried luce su capa de color rojo sangre del mismo modo que el supuesto monstruo de la cinta de Shyamalan.

Aunque ambas películas pueden compartir ciertas similitudes, quiero dejar claro que no comparten, en mi opinión, demasiados puntos comunes en cuanto a su guion. Si nos centramos en el libreto de Caperucita Roja, creo que merece la pena citar otro asunto clave: la presentación del filme como un 'thriller romántico' en palabras de la productora. Efectivamente, la primera imagen nos remite a un conflicto de ese calado: la niña y su amigo acaban enamorándose en medio de un prohibición tan tradicional como emocionante, pero esta sensación solo dura unos minutos. Poco después, el relato parece reiniciarse cuando el verdadero conflicto de la historia resulta ser la búsqueda del traidor del poblado, esto es, aquella persona que se transforma en lobo y siembra el pánico. De este modo, la película simplemente se define por un juego tipo gato-ratón en el que todas y todos son sospechosos, pero no ahondando, pienso, lo suficiente en ese primer latido romántico con que se abre la película. Al final, eso sí, se vuelve a hacer hincapié en la relación amorosa de ambos jóvenes.

Como espectador, creo que es una de las películas de aventuras con las que más he disfrutado, tanto por la agilidad de las acciones como por ese juego tan efectivo del que hablaba: cuando el guionista hace pensar al espectador quién o quiénes pueden ser los traidores, quién está detrás de la incógnita, el gancho está asegurado. Y, si no, que se lo digan a los seguidores de Agatha Christie.

Foto extraída de aquí.


Scream 4, una secuela poco entendida... o nada


Poco o nada se ha comprendido el contexto en que Wes Craven, uno de los directores de cine de terror más importantes de las últimas décadas, ha lanzado junto a Kevin Williamson, guionista original de la saga, la cuarta parte de Scream. ¿Por qué digo esto? Porque, en lugar de hacer un reboot (o un reinicio de la saga, con nuevos personajes y una historia completamente inédita) se han arriesgado hasta el punto de rescatar la misma esencia que despuntó desde aquel momento en que una angelical Drew Barrymore descolgó el primer teléfono (Scream). 

Quince años después de la primera parte y diez desde que Williamson se desmarcara en la tercera (algo que, desde mi punto de vista, hizo que el guion de ésta se resintiera), ha quedado patente que el interés de sus artífices era restaurar de nuevo las bases de una nueva trilogía a base de lo que realmente funcionó de la primera.





Por esto, en Scream 4 vuelven los sustos absurdos, el trasfondo de Woodsboro (un pueblecito amenazado en lugar de una universidad (2) o los estudios hollywoodienses (3)), un grupo de estudiantes, la madurez de los tres protagonistas principales y, lo mejor de todo, las continuas autorreferencias a las anteriores entregas además de al mismo cine de terror en un nuevo juego de ironía que echa por tierra los tópicos de sagas como Saw o Hostel, tan presentes en la juventud de hoy en día.
Cuando hoy una persona ajena a la saga tacha de 'mala' una película en la que su protagonista habla explícitamente de las sagas de terror (Sidney Prescott se enfrenta al asesino hablando literalmente de 'franquicia' en una de las escenas) demuestra eso: que no se acuerda o no conoce las reglas que han guiado el guion de Williamson en toda la saga. Y esto, en cierto modo, es normal teniendo en cuenta que han retomado una historia que quedó en el olvido hace diez años.
Es Scream, al margen de lo que pueda parecer, una franquicia que no deja un instante de caricaturizar el subgénero del slasher o aquel en que un asesino enmascarado va acabando poco a poco con un grupo de adolescentes. Y es, precisamente, ese tono entre burlón y sarcástico lo que hace grande a esta historia, en mi opinión.
Tráiler en español de Scream 4, vía traileraddict.


El triunfo


Pero, ¿qué es eso del triunfo? Es la pregunta que me ha quedado después de ver dos películas con muy pocas horas de diferencia, Yo soy la Juani, de Bigas Luna, y una de las últimas de Ben Affleck, Una chica de Jersey. Son dos dramedias de tono y contenido diferente pero que comparten, entre otros, un tema común: la sensibilidad por aquello que verdaderamente importa. 

En este mundo del siglo XXI, el triunfo se asocia en muchos casos (más de los que me gustaría) a la nueva esclavitud que surge cuando nos vemos abocados a hacer/decir/sentir lo que esta realidad nos dicta (a través de diversos canales: medios de comunicación, personas, actitudes que vemos en otros...) en lugar de decidir no ser esclavos, vivir con valentía y luchar por lo que realmente nos gusta y nos hace sentir bien. 

Así, triunfo es sinónimo hoy de valores estrictamente materiales y dados a ensalzar la parte más superficial de cada cosa. Pero el problema no es ese, en mi opinión, sino el hecho de que quienes formamos este mundo en demasiadas ocasiones (también más de las que me gustaría ver) ni nos planteamos si eso que 'se lleva' o es lo más 'in' del momento es lo que realmente nos hace felices, genera buenos sentimientos y nos impulsa hacia lo que realmente somos en esencia.

Y, para ti, ¿qué es el triunfo?